12 junio 2010

Fly to the Moon


Hoy desperté con el himno nacional, a las 11 menos algo, para ver el partido de la selección. Hasta ese momento nada iba mal, seguía en mi posición fetal con la misma que empecé el día de hoy, todo volvió a mi mente ni bien puse un pie debajo de la cama, sonar los huesos, los moretones de a poco salieron a la luz, el dolor de espalda delataba los restos de la buena noche que vivimos.
Ayer pensé que no iba a ir al recital, volví de la facultad con fiebre y todo el cuerpo dolorido por no dormir nada en la semana, pero el impulso por seguir lo que me gusta me llevo mas allá y cerca de las 19hs estaba haciendo la cola con todo el resto de la gente, entre el frio, el viento y los mates pasamos un largo rato, escuchando como la gente comentaba cosas de su vida. La fila se adelantaba y llegamos a la puerta del luna, las típicas divisiones para el cacheo y las subdivisiones de las sin bolsos. Pasaba mas lento el tiempo hasta que nos dejaron entrar, supuse bien y me fui abrigada, bufanda, saco de lana, remera del Regreso, remera de manga larga y abajo de la cebolla una remera sin mangas.
Hasta el momento medio aburrido todo, nadie conocido, celulares muertos y con pocas ganas de contactar gente que no iba al lugar, hasta que alguien aparecio diciendome "disculpa yo te conozco, Eliana?, yo te tengo en facebook", y si, las redes sociales unen gente!! asi que me quedé un ratito charlando con ella y sus amigas hasta que empezara el recital.
Casi 2 horas después, palpitando ese tiempo con los cantitos de hinchada, se fueron apagando las luces y los músicos entrar en escena. Tanto Andrés Calamaro, José Bruno, Julian Kanevsky, Candy Caramelo, Diego García como Tito Davila nos trasmitian una complicidad sin igual con la cual me sentia viviendo un recital en las comodidades del hogar.
Ya en éste punto el saco daba vueltas por mis manos, la bufanda atada a la cintura y quedé en remera sin mangas para vivir el resto solo con la del Regreso, un cambio dentro de la multitud para poder terminar viviendo todo el recital casi pegada al escenario, las mas de 2 horas vividas fueron espectaculares, como siempre lloré, reí, me emocioné, un conjunto de sensaciones acumuladas desde diciembre, desde la última puesta en escena.
Fue muy bueno escuchar como recordaban a Ruben Juarez, la gente gritando "Pappo" cuando apareció su imagen en Los Chicos, dedicar Crimenes Perfectos para Cerati y sentir las ganas que tiene Andrés por traer a Bunbury en una de sus giras..
Así transcurrió toda la noche, hasta las 24 horas del día 11 (o hasta el nuevo 12).



Espero poder ir el lunes nuevamente a caminar por la Luna, porque el vaso siempre está a medio llenar cuando ellos están por acá..

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