08 octubre 2010

Matando la rutina de un viernes

Los mas dificil pasa por empezar, espero de algun modo ésta vez hacerlo bien.
En el medio de un viernes a pura películas (como acostumbro) había algo que comenzó a molestarme, entre el vibrado del celular sobre la mesa de la cocina que estaba a oscuras simulando ser un cine privado, la luz de la BB anunciandome que algo nuevo habia llegado se le sumó el sonido que confirmaba la presencia de un nuevo mail en la casilla cuasi vacía. Hace unos 3 o 4 años me despertaba cada mañana y mientras preparaba el desayuno revisaba los mails con la esperanza de encontrar esas palabras suyas que me alegraran el día, y así era cada nueva mañana, siempre con algo distinto para leer, unas nuevas mariposas se sembraban en mi panza para no dejarme en paz durante el resto del día.. hasta ya entrada la madrugada seguían conviviendo dentro de mi.
Esta noche, después de haber pasado ya un tiempo sin ese tipo de locas esperanzas, estaba buscando con ansias algun motivo para florecer, es una lastima estar espectante a un mail,  a un msj de texto, a una conversacion.. simplemente para llenarte de vida nuevamente las horas.
Ya estaba medio loca, con ganas de parar la pelicula y ver que esa luz era un mail lleno de cosas, mas allá de que ellas solo sean palabras sin sentido, suelo darle un repertorio interesante (para mi) y un papel en la obra teatral nocturna, les preparo los bolsos, un par de pasajes y las dejo viviendo en un mundo aparte.
Ya no espero un mail suyo, decorando con palabras tiernas una mañana despabilandose, simplemente quiero leer oraciones de alguien que me cuente de su día, de esa rutina que tanto disfruta la gente (sigo sin entender como les gusta eso, ya hablé anteriorme de lo antirutinaria que puedo llegar a ser), siempre de algun que otro modo me gustó conocer gente con aficiones parecidas a las mias y un par de ideales distintos para no caer en la costumbre de hablar siempre sobre lo mismo (te termina matando el silencio, y el juego de palabras que sea crea en el aire, entre medio del viento y las nubes de tu pelo).
La esperanza es lo último que se pierde en éste tipo de cosas, (antes de eso que me corten los dedos para así dejar de escribir), en unas horas supongo que me despertaré con la misma ilusión de un mail llamandome la atención..

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