Verlo sonreir le daba miedo, mas miedo que tirarse de un quinto piso a una pileta estando a medio llenar. Se sobresaltó con sus ronquidos, nada mas molesto que eso sumado a las patadas por debajo de las sabanas, la poca que él le había dejado..
Era mejor despertar con una sonrisa cada mañana aunque el día la llegara a opacar, nada mas molesto que un amanecer con lagañas y aun peor que éstas duren hasta volver a casa. Café matutino, diario de por medio, una rutina que ella intentaba descontracturar cada dos por tres, a veces con una ducha haciendo retrasar la sobre mesa de la mañana o mismo deteniendo el despertador para superar la perdida de tiempo.
Le preparaba con gusto el desayuno, ya que hasta la noche no lo volvería a besar. Tostadas con café, un poco de música para despertarse y esos masajes que ella tan bien sabía hacer.
El se va, ella una mañana mas se queda sola haciendo lo que mas le gusta, escribiendo, porque tiene lo que siempre quiso, un amor apasionado, un corazón ardiente, una tinta insistente y un hombre frente a sus pies.
El se va, ella una mañana mas se queda sola haciendo lo que mas le gusta, escribiendo, porque tiene lo que siempre quiso, un amor apasionado, un corazón ardiente, una tinta insistente y un hombre frente a sus pies.
"Tuc"
- Si, si!! ¿eh? ¿Ya es mañana? Pero si solo pasaron.. uh entonces solo estaba mirando hacia adentro.
Retrasó su despertador 10 minutos, quería volver a soñar.
"Tuc, tuc"
-Otra vez?!
-Dale nena, que todavía te falta un kilo de maquillaje para poder enfrentar la calle y un litro de café para sobrellevar el día (Era lo único que le repetía una mariposa dentro de su cabeza).
-Dale nena, que todavía te falta un kilo de maquillaje para poder enfrentar la calle y un litro de café para sobrellevar el día (Era lo único que le repetía una mariposa dentro de su cabeza).
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