06 agosto 2010

Mañana de Jueves

Se despierta sin ganas de conocer al día nuevo que la saluda detrás de las rejas, ella quiere dormir mas de la cuenta una vez por semana sin importar la perdida de tiempo que eso implica, ella quiere salir, dejar los malos momentos detrás de una roca opaca y sentirse nueva, como si un hada mágica la hubiera tocado con su varita y todo volviera a la estabilidad del comienzo. Cada cinco minutos se retrasaba mas el despertador, cualquier cosa es buena para seguir soñando, me contó que detrás de sus ojos el mundo se ve mucho mas suave, las asperezas ya son cuento de niños, un arco iris siempre la espera al final de la oscuridad al cerrar los ojos por la noche, pero siempre el tiempo corre mas rápido que ella, nunca puede llegar al final sin antes tropezar.

- Arriba, es tiempo de empezar a caminar! 
- Solo cinco minutos mas
- Nada de eso, el día ya es nuevo

Alguien le habla todas las mañanas sin conocer aun de quien proviene esa voz que la incentiva a seguir conociendo el mundo que tiene debajo de sus pies.
Hubo una mañana en que despertó contenta, notó el detalle de que su cama estaba de tal forma para que siempre bajara de ella con el pie derecho y ese pequeño mínimo hilo de conformidad le alegró el comienzo del día. Todo vuelve a empañarse cuando se ve al gigante espejo que puso en su cuarto, los dolores del día anterior siempre quedan marcados en el rostro, hace lo imposible por remediar ello, jabones, lociones, tónicos, llega un punto en que se da por vencida, cree que una ducha fría es la cura para todos los dolores.
Entre cremas para el pelo, revitalizadores, esponjas, jabones de todos los colores y formas se da cuenta que eso la hace pensar aún mas, la tarde anterior hablando sacamos como conclusión que las mujeres meditamos e inventamos demasiadas historias debajo de la ducha.
Después de pasar una mañana terrible, viviendo pendiente del corazón que le chilla cuando menos lo necesita, se cambia con ropa de entre casa, un rodete para disimular el desgano de peinarse y sin maquillaje sobre su rostro se pone esas enormes pantuflas que tan bien le hacen para sentirse mas animada frente al mundo.
La llamo y no contesta, se ve que se quedó tomando unos mates dulces detrás de las rejas de su cuarto frente al mar que la separa de la realidad, del resto del mundo.

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