26 agosto 2010

El resto es silencio

Hace unos días estoy leyendo un nuevo libro, El resto es silencio, y hoy me pareció perfecto subir ésta parte, quisiera poder tener esas respuestas como Leo (así, tan directo) pero a su vez el sarcasmo y el recelo de Alma me gusta por ser una parte que compartimos.
Las palabras, un arte hermoso pero difícil de interpretar (aunque queden colgadas en mis ojos).




Desde la terraza distingo la piscina iluminada y luego la extensión de pasto, hasta un punto donde se pierde en la oscuridad. Busco el numero de Leo que ha quedado registrado en mi móvil y le envio un mensaje de texto: “un gato negro cruzo mi jardin”. A los pocos segundos recibo su respuesta: “puedes hablar?”. “si”, escribo.
Escucho su voz:
- Alma, ¿donde te habias metido?
No puedo transmitirle mis tribulaciones. Si Juan me hubiera tomado la mano, lo mas probable es que no estaríamos hablando. Eso quiero cree, al menos.
- Estoy en el jardin. ¿Que haces?
- Leo.
- Leo lee. -Ambos reimos-. Hoy, Matías me preguntó si te habia visto y le dije que no.
- ¿Por que?
- No se. Me dio vergüenza.
- ¿Por lo que paso? -Lo noto nervioso, como yo-
- Si.
- Pero fue fantastico. No he dejado de pensar en eso.
- ¿En “eso” o en mi?
- En todo, Alma. En ti haciendolo, en tus ojos mirandome, en tus manos tocandome; vaya, en todo.
Permanezco callada.
- Quiero verte. Si no te veo, es posible que me muera, y lo digo en serio.
- ¿Será que estás leyendo literatura rosa?
- No todavía, pero en algo tienes razón, los escritores aprendemos a reconocer el resplandor de las cosas que es algo asi como una aparicion subita de la verdada que contienen.
Siempre las palabras de Leo. Si sus sentimientos fueran verdaderos, el pudor y el miedo le impedirian expresarlos de esta forma.
- Y en este caso, ¿vendria siendo que? -trato de averiguar con sarcasmo.
- Tú.
- Me impresionan tus certezas.
- ¿Me harás un espacio, aunque sea chiquito?
- Lo intetaré.
- No es suficiente.
- Es lo que puedo ofrecerte.
- Entonces lo acepto. Por ahora.

No hay comentarios: