23 julio 2010

104 veces

Dicen que cuando una mujer se corta o se tiñe el pelo es sinónimo a buscar un cambio, querer dar vueltas las cosas y encontrar algo distinto (ya no digo algo mejor) y eso creo que es lo que me está pasando.
No tengo intención de contar lo que vivo, ni mucho menos lo que siente mi corazón cuando deja de bombear solamente sangre, pero si hubo cambios, volví a mi color original de pelo (larga historia de muchas tinturas), pretendo seguir cambiando, mantener mi postura, mis ideas pero cambiar el envase.
Estos últimos días busco cualquier escusa para renovarme.. ya sean los sentimientos que vienen en caída libre como la parte exterior de éste pequeño corazón.
Estuve leyendo una encuesta y al parecer las mujeres llegamos a cambiar unas 104 veces el look (ni quiero imaginar como va a quedar mi pelo de viejita).

Aunque, eso sí, por cambiar de look se entiende todo: desde el color (la encuesta estima que, al menos, se hace tres veces en la vida), hasta ponerse flequillo (el 69 % de las encuestadas lo han hecho alguna vez) o lucir un corte bob
Por supuesto, existen muchos motivos que nos llevan a mudar de imagen (dicen que en épocas de crisis aclaramos el color para sentirnos más jóvenes y atractivas) pero un 44% de las encuestadas afirma que lo hace porque están aburridas de su estilo. El hecho de reinventarse a sí mismas, celebrar una ocasión especial o sentirse más seguras son otros de los motivos que les llevan a acudir a su salón (con fotografía de celebrity en mano, tal y como confirma Collinge) y pedir “algo nuevo”. (Por cierto, os recuerdo el peligro de esta frase, tan ambigua como poco explícita y que puede dejar volar la imaginación de cualquier peluquero). 
Hay dos momentos clave en la vida de una mujer, según esta encuesta, que invitan a cambiar de look: antes de dar a luz o cuando se rompe con una relación. Ya se sabe: renovarse o morir


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