19 junio 2009

Soneto XLV



No estés lejos de mí un solo día, porque cómo,
porque, no sé decirlo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.

No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.

Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada.

Porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.



Hoy me quedé parte de la noche leyendo uno de los sonetos de "Cien sonetos de amor" de Neruda y acá esta con ustedes. La foto fue sacada por quien les habla hace casi un año en el tigre. Me enamoré del soneto y la foto, un combo perfecto para seguir escribiendo en las pocas hojas que no se volaron con el viento que te despeinó los rayos de sol.

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